sábado, 26 de diciembre de 2009

La vida de mi Padre


Sin protestar accedí a pasar la navidad en Playa del Carmen, aunque tenía serias razones para no querer abandonar la ciudad, pero bueno mi hermana ahora trabaja aqui (en playa del C.) y no podía viajar por su trabajo. Pues bien la montaña se movio a ella y aqui estamos.

Ha pasado la euforia del 24; mi hermana y mi mamá se dan gusto entrando a todas las tiendas habidas y por haber sobre la quinta avenida. El sol es benevolo y un aire fresco recorre la calle creando una atmosfera apacible apesar del ir y venir de miles de turistas sobre el andador. Yo, un poco mas sereno y aliviado de esa inquietud que traigo dentro-mucho han servido las temerarías entradas al oceano profundo bajo la mirada preocupada de mi familia- me quedo parado a medio andador sin saber bien que hacer. Mi Padre me llama desde una banca con sombra afuera de una tienda de ropa. El, hojea uno de los dos libros que traje para el viaje. El libro es una especie de biografia aderezada con ficción pero bien llevada.

-Te gusta este libro?- pregunta el hombre al que me parezco
- Esta bueno- contesto lacónico
- Sabes, siempre he querido escribir un libro sobre todo lo que viví cuando era niño, alla en Tolán...pero nunca he tenido tiempo y ademas no soy tan bueno para escribir como tu.
- No te creas pá no soy bueno, solo que le dedico mucho mas tiempo que tu.
- Ven, sientate aqui, te voy a platicar una historia.

Yo obedezco un poco esceptico de querer escucharla, pero siempre he respetado a mi Padre. Siempre nos hemos llevado bien apesar de que ahora pensamos muy diferente y de que su edad le produce cierto sentimiento de seguridad ilogica que le hace creer que permanentemente tiene la razón. En ese momento y mientras lo escucho me doy cuenta tambien, de cuanto lo admiro, de que ya casí olvidaba cuanto hay detras de ese hombre de 59 años, contador público con maestria en finanzas, de ojos color cafe claro, mucho mas que los mios; ese hombre que casi siempre estaba de viaje cuando mi hermana y yo eramos niños, el mismo que siempre decía que le dolia mas a el que a nosostros cuando nos reprimía. Es mi padre el que habla en privado con muchas groserias y que se ofende de algunos programas actuales de televisión. Es mi padre que que lloraba cuando un servidor regresaba a casa de vacaciones, que no crecio mucho de estatura, segun el porque de niño tenía mucho que cargar, el mismo que se siente incomodo ante la hermosa italiana que se asolea sin sosten, pero que a su vez no le es posible quitarle la vista de encima. Casí olvidaba que el nació en la probreza estrictamente dicha, que a sus escazos 10 años de edad su madre (mi abuela) tuvo que separarlo de su familia pues no le alcanzaba para mantener a los 6 hijos de un hombre que había decidido abandonarla; y que por tal motivo a mi Padre lo dejo a cargo de su padrino. Supe en ese momento que allí había mucho material para escribir y lo confirme mientras escuchaba historias tan fantasticas como reales de su vida y de es pueblucho tan mágico que es Tolán. Nunca me dí cuenta cuando deje de escuchar su historia por compromiso y la comenze a retener por placer.

Cuando mi madre y hermana nos interrumpieron pense "Que 100 años de soledad, ni que La casa de los espiritus, esta si que es una buena historia y es real"

Nos comprometimos a llevar al papel (a la compu por lo pronto) todas esas anécdotas que si no fuera porque son plenamente verificables serían incleibles. Por otro lado recorde quien es mi padre y por lo consiguiente quien demonios soy yo.

Así pues en la quinta avenida de Playa del Carmen ha nacido algo nuevo entre mi padre y yo. Algo que por el momento me ha aliviado un poco las heriditas internas. Algo que espero que sea bueno.

1 comentario:

aNdAiRa dijo...

Vaya que mejor manera de aprovechar el tiempo, de redecubrise y perdonarse tantas cosas...
Se que son memorias muy valiosas y que serán buen material que sabrás desarrollar, y si un día deciden compartirlas con el resto del mundo, yo estaré gustosa de leerlas.
Un abrazo muy fuerte